lunes, 21 de febrero de 2011

No es un final definitivo


Ayer se precipitó el final de Operación Triunfo. La verdad es que se veía venir, teniendo en cuenta las audiencias y los comentarios generados en internet y las redes sociales. Como dijo Nina, que se había "fulminado, cargado" este programa, puede que sean las palabras adecuadas. Y sabe mal, pero hay que tener en cuenta diversos factores, y muy importantes, que no dejaron otra opción. Factores, que muchos fans, por su amor al programa, no ven y no tienen en cuenta:

- OT es un programa carísimo de producir. Estamos hablando de miles y miles y miles de euros a la semana: hay una academia, un plató con material audiovisual alquilado, un buen número de profesionales a los que hay que pagar, etc. Por tanto, se necesita mucha audiencia para compensar los gastos. Se ha hablado de que es un formato "quemado" pero, entonces, ¿por qué Gran Hermano siempre aguanta? Porque es mucho más barato de producir (un plató compartido con otros programas y una casa que siempre es la misma, y que sólo va cambiando la decoración cada año). Y no nos engañemos, señores: los programas de televisión se ponen en medio de la publicidad, que es la que sustenta todo este tinglado. Si no, ¿de qué?

- La presentadora no ha acompañado. Pilar Rubio es muy maja y en Más que baile, para mí, lo hacía bien. Pero este programa le viene muy grande y los de arriba parece que tampoco se lo han puesto fácil: vestuario, situación en el escenario, demasiada complicidad con los concursantes, comentarios desafortunados... Además, ya se lo dijo Jesús Vázquez como consejo: en programas tan complicados hay que estudiar, y mucho. Saberlo todo. Muchos ya la sentencian para los restos, pero yo no lo creo. Esta una experiencia más en su CV, y de ellas, como todo en la vida, se aprende.

- En esta edición ha habido cambio de dirección y de personal y de responsables en general. Han querido mantener la esencia, volver a los orígenes pero, a la vez, renovando un formato según subían y bajaban las audiencias. Por tanto, han tomado el relevo personas que no lo han hecho nunca. Y, además, creo que han tomado el pelo al espectador, y el espectador no es tonto: ¿qué significa ir cambiando las normas del concurso a medida que pasaban los días? ¿Qué significa echar a un concursante y luego volverlo a meter en la academia?

- Los concursantes eran, con todo mi respeto, en general, muy peculiares, algunos estereotipados, y los nombres artísticos me parecieron ridículos. Se los hicieron poner para mantener el mismo nombre y marca cuando salieran de la academia. Creo que no pasa nada por seguir con los nombres de verdad, de gente senzilla y real que quiere cantar, como siempre ha sido. Por otro lado, se ha criticado mucho el casting y a estos concursantes, pero yo creo que había 4 o 5 voces realmente buenas y espectaculares.

Y otros aspectos que se desconocen y que también han influido en este "suicidio". Sea com sea, tengo la certeza de que no es un formato muerto para nada. El formato es bueno y revolucionó la televisión hace diez años de una manera impensable. Eso no se olvida. Ahora ha ido mal, hay que dejarlo descansar para volver dentro de un año o más, con los elementos que hacen que funcione (presentador y dirección, por ejemplo)  y, a la vez, renovado. Por eso, traer ayer a no sé cuantos extriunfitos y cantar el himno que pasará a la historia, "Mi música es tu voz", pareció muy apocalíptico, la verdad. Pero desde luego, insisto en que es un hasta luego.

MSM

1 comentario:

Selva M Orejón dijo...

Totalmente de acuerdo, creo que el cúmulo de factores les ha precipitado al vacío. sobre GH creo que funciona pq contínuamente se generan cambios en los perfiles escogidos, conocen como generar las confrontaciones en función del perfil psicológico de cada uno.
También el factor presentadora, las tabas de Mercedes Milá lo hace aguantar, los debates del alrededor, que entren personajes conocidos de otros programas u otros conocidos de tv genera debate externo, por tanto está en boca de todos...