domingo, 28 de octubre de 2012

Vecinos


Me pareció ver la luz encendida detrás de aquella cortina. Salir a caminar aliviaba mis desvelos de medianoche y me descubría nuevas historias de gente anónima. Subiendo la cuesta de mi calle, después de una hora, empezaba a conocer a mis vecinos como una voyeur en la sombra: en la cocina preparando la cena, en la sala de lectura desconectando del día, en el dormitorio estudiando para el examen de mañana, en el garaje preparando la moto para la hora punta; o detrás de una cortina, sin develar sus secretos ni de qué estancia de la casa se trata.
 
Cae la noche y las casas se llenan de vida. Mirar por la mirilla es de cotillas, pero a veces te permite descubrir... Descubrir lo nuevo, lo sorprendente.

MSM   

viernes, 19 de octubre de 2012

Torna la màgia!

 
Fa vint anys, en un castell encantat on els contes cobren vida, la il·lusió i els somnis dels meus personatges es van fer realitat; des d'una sirena fins a una noia adicta a la lectura que s'enamora d'una bèstia. Molt curiós. I molt màgic, com l'atmosfera que envolta arreu del món a tots aquells petits i grans que s'hi volen perdre. Com jo.
El castell segueix en peu, presidint des de la seva majestuositat totes les criatures sortides dels contes que ens han acompanyat sempre. I jo el tornaré a veure ben aviat, des d'una altra perspectiva i des d'una mica més amunt, però des dels mateixos ulls il·lusionats de la nena de fa vint anys.
 
MSM

viernes, 5 de octubre de 2012

La seducción


“La sonrisa de las mujeres”, de Nicolas Barreau. Primeramente, me sedujo su cubierta. Pienso que si un día te pierdes por una librería sin libro fijo, su portada, el título y la contraportada son lo primero que te llama antes de abrir sus páginas; te tiene que seducir para que lo cojas. En este caso, La Torre Eiffel de fondo y una chica vestida de rojo caperucita entregada al aire que respira, en la portada. Y, en la contra, la foto de un restaurante que existe en la ciudad del amor y con las frases o piedras de Pulgarcito adecuados para seducirte aún más.
Ya en el interior, nada más empezar, la primera frase me invitó a seguir sin excusa alguna: “El año pasado, en noviembre, un libro me salvó la vida”. En mi caso, un libro que trate historias con libros, me seduce. Será porque me gusta leer (todavía recuerdo “La sobra del viento” de Carlos Ruíz Zafón”, que me encantó. Y cómo también empieza: “Todavía recuerdo aquel amanecer en que mi padre me llevó por primera vez a visitar el Cementerio de los Libros Olvidados”).

En el caso de “La sonrisa de las mujeres”, me sedujo su inicio, el hecho de que la historia transcurriera en París, en un restaurante típico parisino situado en el corazón de la ciudad (quizá por lo romántica que soy), y también su protagonista femenina. Un personaje que, a juzgar por las primeras páginas de libro, es una dulce cocinera a la que su novio abandona y que encuentra refugio en un libro “mágico”. Mágico porque habla de ella y de su restaurante. Por un lado surrealista y, por el otro, fantástico y original. A partir de entones emprende la búsqueda de su autor para que le explique cómo, por qué ella sale en el libro.

De hecho, me acabo de dar cuenta que esta chica/personaje también se ha sentido más que seducida por un libro. Me encuentro ahora mismo en una especie de metatarelato que mezcla ficción y realidad (la mía, la del libro, la del personaje).

Realmente, no me he sentido identificada con ninguno de los personajes, uno de los aspectos para la seducción, pero pienso que en la mayoría de libros que leo nunca me siento identificada. No creo que sea un obstáculo en absoluto para que un libro te guste. Es más la sensación de creer que me gustaría vivir las experiencias de los personajes que leo, o dejarme llevar por las historias para crear las mías propias algún día.

MSM

viernes, 7 de septiembre de 2012

Relato culinario


Mil demonios se me llevan cuando tengo el estómago vacío. Será porque estoy falta de buenos restaurantes a cinco metros a la redonda donde degustar los más exquisitos manjares de mi barrio natal: de los pucheros de Adela hacíamos plastilina; los canelones de don Anselmo los convertíamos en comida para perros. Nada a lo que nuestra sufrida madre de madalenas perfectas pudiera poner remedio. Pero así he salido yo, chef del restaurante parisino de mi ciudad, para servirles. En bandeja o menú degustación. Desde un solomillo asado hasta un pollo en pepitoria. Pasen y prueben.
MSM

miércoles, 29 de agosto de 2012

Dolor

 
 
Palabras y sueños, miradas sin salida. No hay palabras. No hay consuelo. No hay futuro.
La hoguera se los llevó y el verdugo les atravesaba con la mirada. Mayor miserable el que tendría que volver a la época de las ejecuciones públicas, al garrote vil, soportando el escarnio público de payeses y comerciantes.
Que se pudra en el infierno y no salga nunca de su guarida putrefacta. Que el demonio se ensañe con él y se lo lleve a la hoguera particular de los que no tienen corazón.
 
MSM

miércoles, 2 de mayo de 2012

Cuando la magia cobra vida


Y en un espacio emblemático de la Gran Vía madrileña, el rey de todos los animales asoma el hocico desde hace unos meses para ofrecer al público un espectáculo único en el mundo. Zebras, jirafas, elefantes, gacelas, búfalos, tigres... y leones cobran vida gracias a cuerpos humanos que los llevan con una gracia elegante y señorial, digna de un show del Broadway más puro. Ya cuando se estrenó la versión Disney, fue la más taquillera de la historia. No podía ser menos a la hora de cobrar vida: un compendio de luz y colores vivos que te envuelven sin poder escapar, música de la película mezclada con sonidos de la estepa africana que te atrapan más allá de la imaginación, actores de todas partes del mundo que le dan más riqueza al espectáculo... Hay que verlo y vivirlo.

MSM

sábado, 14 de abril de 2012

Desde la ventana


Aprendí a mirar al mundo detrás de aquel vidrio, sentada en una mesa de la cafetería de mi barrio. Decidí pasarme allí horas enteras captando las imágenes que cambiaban ante mí, enfocando cada detalle para contarlo en las conversaciones entre sábanas o saboreando un Martini con ron y azúcar.

Muchas tardes de lluvia sentía la necesidad de contar al vecino de la mesa de al lado que Miguel y María se habían reconciliado después de una tonta discusión en aquel semáforo; que el pequeño Luís aprendió a mantener el equilibrio en su bicicleta y cruzó todo el paso de peatones sin caerse; que Elena estuvo una hora esperando en la esquina a alguien que no apareció; que don Manuel se había roto la cadera después de tropezar con el bordillo de la acera; incluso que Fátima había dado a luz en plena calle.

Historias, melodías, recuerdos fantásticos y reales que alimentaban mi afán por escribir, por soñar y contar que el mundo lo forman pequeños millones de mundos que nos hacen únicos. A pesar de nuestro trabajo, ya sea de noche o de día; a pesar de tener que abrir las piernas en horas convenidas o de abrir las persianas a las ocho en punto de la mañana. Basta con prestar atención, apretar el botón de la cámara en el momento justo y ver las imágenes pasar. Así fue como conocí a Geraldine.

Me atrajo su forma de andar, lánguida y pérfida, como una serpiente en medio del desierto. Buscaba  un poco de consuelo entre aquellas paredes de primavera que cambiaban el humor de cualquiera. Su sonrisa tristona contrastaba con sus ojos vivos que se clavaban en cada detalle de lo que veían, en cada rincón inhóspito allá donde iba. Al principio pensé que era una niña del barrio como las demás, o demasiado precoz o demasiado tímida. Cualquiera de las dos me iba bien mientras no juzgara mi tan antiguo oficio. Pero resultó ser diferente, como su abuela.

“Una, dos, cuatro cagadas. No hay como tener un palomar en el piso de arriba y ‘cagarse en todo’. Y eso que desde la ventana tengo las vistas más bonitas del pueblo: mar, barcas, pescadores, y una puesta de sol inmejorable. ¡Qué mínimo que tener la barandilla del balcón como ‘los chorros del oro’! Un mundo exterior que me saluda cada mañana con alegría, aunque yo no haga más que darle la espalda. Pero es que desde hace años que todo pasa lento, todo es aire muerto. No me atrevo a salir de estas cuatro paredes por miedo a qué me pueda encontrar, sólo los pocos días que viene mi pequeña a verme (la arpía de su madre se lo tiene prohibido). Es por ello que he decidido apoderarme de esta ventana que, como mínimo, ventila el olor a podrido de la habitación. Una habitación con una cama oxidada, una pila de la señorita Pepis para hacer ver lo limpia que soy, una mesa de madera individual y una esquina donde pintar mis ruinosas obras de arte. Sin contar a Emilia, mi silla de ruedas, que apenas cabe.

Y estos ojos azules que todo lo ven de color gris ante una ventana con palomas de regalo que deja entrar la luz del sol, la penumbra de la luna y el destello de las estrellas. Que olvida que la propietaria de esos espejos del alma es tuerta e inválida, y que sólo hace que restregarle por la cara ‘qué vista más bonita’. Pero, como cada día, vuelta a empezar, que no ha sido nada y todo ha valido la pena.”

Y fue el día que entraron por la puerta de la cafetería, una empujando a la otra, que no pude ya más despegarme de esos ojos grandes y azules de la pequeña Geraldine. O de la mayor, a la que ya conocía de leyendas y chismorreos de las vecinas. Un nombre para dos mujeres, separadas por más de medio siglo, que me brindaban la oportunidad de seguir viviendo historias desconocidas que tanto anhelaba escribir, gracias a apretar el disparador en el momento preciso. Así empezaba una nuevo relato de barrio que contaré en el siguiente capítulo. Ahora, como cada día, vuelta a empezar, que no ha sido nada y tengo un servicio.

MSM (Texto para un concurso)

jueves, 8 de marzo de 2012

En la superfície


Mirada oscura, tez morena. La niña se fue de la mano de aquel extraño que olía a muérdago. Sin pensarlo dos veces empezaron calle abajo paralela a la avenida de los disgustos esquina con confusiones. Con su muñeca de fieltro en la mano, miraba a la gente pidiendo ayuda, a ver si alguno de los transeúntes esquivos se percataba de su llamada de socorro. Mientras, la madre la esperaba impaciente a la salida del colegio, lejos de cualquier pensamiento negativo que pudiera robarle la alegría del momento. A la deriva, la niña se fue de la ciudad por voluntad inpropia. La madre buceó sin rumbo durante horas, evitando subir a la superfície. Hasta que, por fin y sin aliento, el despertador la hizo subir. La niña estaba plácidamente dormida en su habitación.

MSM

martes, 6 de marzo de 2012

Aventuras de barrio


Los días pasan y las aventuras se suceden como sorpresas que nos depara la vida. Caminando por el pueblo, esbozo una sonrisa al pasar junto a las tres abuelitas del barrio que, con sus carritos de la compra, comentan la jugada del de la panadería o las suyas propias: que si una se desmayó el otro día en de la calle, que si a la otra le robaron el monedero, que si Pepi la panadera empieza a salir con un chico más joven que ella... Cualquier guión de colegio vale para arreglar el mundo y, simplemente, pasar el rato. Así se cruzaron nuestros caminos, sin conocernos pero mirando de reojo.
Esta es mi nueva aventura con la que voy conviviendo, día tras noche, desde un nuevo hogar hasta una nueva ferretería. Incluso los adoquines. Todo es nuevo pero acogedor; y, en el fondo, "conocido". Ahora sólo me queda decidirme por un gimnasio y mis clases de canto. O, quién sabe, nuevas actividades extraescolares que me lleven por otros derroteros.
No importa la distancia si la base es buena. Y es que en el corazón, todo está cerca.

MSM

viernes, 24 de febrero de 2012

Gent de debò


Un adéu, moltes vegades, no és per sempre. Si un somriure et pot ensenyar que la vida és plena de moments, llavors ja hi ha prou en voler allò que un fa. La gent va hi ve, entra i surt, canta i balla, aprèn i desaprèn. En qualsevol racó inimaginable et pots trobar gent maca, oberta, amb empenta; bona gent. Gent com cal. I en la varietat està la riquesa. Com la que et pots trobar en un cor gospel de La Garriga on vaig anar a parar farà poc més d'un any perquè volia seguir cantant. Cadascun dels seus membres únics i autèntics fan del conjunt un entremat de bones veus i, sobretot, bones vibracions. Em quedo amb el somriure d'un, les bromes de l'altre, les paraules del de més enllà, les trobades, els assajos i els concerts. I, més que mai, em quedo amb la certesa d'haver conegut persones fantàstiques amb un cor molt gran i a qui seguiré veient quan tornem a coincidir.
Moltes gràcies Gospel Joy per haver-me fet sentir com a casa des del primer dia! 

MSM